Las lecciones de vida de Milo Huerta

Las lecciones de vida de Milo Huerta

Con una destacada participación en el último ceremonial de Punto de Lobos, nuestro embajador Milo Huerta nos cuenta un poco de sus comienzos, de su vida y los planes que tiene a futuro junto a las reflexiones que le ha ido dejando su estadía sobre la tierra. 


Cuéntanos un poco de ti.

Me llamo Emilio García de la Huerta y tengo 37 años. Estudié Ecoturismo y me desempeño como guía naturalista desde 2004 en actividades de aventura como clases de surf y otras más para todo público como avistamiento de aves, entre otras cosas. Soy padre de Alaia, Andino y Azul, y desde muy temprana edad me ha gustado el agua; en especial el Mar. 

Me gusta mucho la Naturaleza y es mi vocación trabajar por y en ella, y todo esto obviamente converge en el Surf que es mi deporte en el que más horas he invertido tiempo y esfuerzos.

 

 

 

Cómo empezaste en el mundo del Surf?  

La primera vez que vi una tabla debe haber sido por el año 89, 90…, mis hermanos con primos y amigos estaban con esta novedad, ponían las tablas debajo de unos castaños y las arreglaban con epoxi, que le pechaban a un tío, Juan Miguel García de la Huerta que hacía yates en Nos donde vivíamos en ese tiempo (desde ese tiempo me quedó gustando el acto de reparar y hacer tablas). Acompañábamos a mis hermanos a surfear a Salinas, y era todo un procedimiento, pic-nic todo el día, quedarse pegado, meter los pies en la arena y sacar machas que comíamos ahí mismo. La verdad tengo muy lindos recuerdos entre el 90 y el 95 más o menos; que los chicos íbamos a esos paseos con esas tablas para aprender a nadar y las ocupábamos para deslizar olas, muy chicos tipo 5 a 6 años. Martín, mi hermano, sin duda fue el que me llevó a Punta de Lobos ya a los 14 cuando puedo decir que surfié mi primera ola con secciones en el Mirador. En ese tiempo era una mascota para la comunidad surfista y por eso hasta el día de hoy algunos viejos lobos me llaman Cachorro o Cachorrillo.

 

 

 

¿Qué es lo que te gusta del Surf?

Lo que más me gusta del Surf, que no se parece a ningún deporte, es que cada ola es única e irrepetible, como dijo sabiamente Heráclito: Nadie se baña dos veces en el mismo río. Es el constante cambio, es la cantidad de variables simultáneas que hacen el acto de entrar al mar todas las veces único. Me gusta el surf en su máxima expresión de usar una fuente de energía que está siempre disponible para literalmente acelerar los átomos que conforman nuestras células. La olas son un mecanismo autorregulador de los océanos para oxigenar el agua. Imagínate lo que pasa dentro nuestro: los poros se abren y hacemos la homeostasis, entramos en equilibrio, nuestra mente se calma, no hay teléfono, futuro o pasado en el agua. Eso es lo que más me gusta: Estar en el presente. Respecto de logros tangibles, durante mucho tiempo he querido surfear las olas más grandes del mundo pero hoy día la cosa ya se ha ido un poco de proporciones, intenté surfear Jaws y estuve ahí, no agarre olas pero eso es otro tema; en Waimea en cambio me fue muy bien; con esto quiero decir que me considero un surfista realizado, resuelto, que he superado mis expectativas con creces de agarrar al menos una ola de unos 8 metros. Creo que unas 4 o 5 he superado esa barrera y me hace sentir muy orgulloso y agradecido de la vida.

 

 

 

Cuéntanos de tu experiencia en el big wave Lobos por Siempre.

El Lunes… eh… no tengo muchas palabras todavía, no sé si se puede describir esto con tal detalle pero me lo tomo casi como un reconocimiento la invitación, como un premio que realmente es, tengo mi lycra verde de trofeo, mi tabla legendaria de trofeo que era indestructible y he agarrado todas mis mejores olas grandes en ella, y ninguna otra ola podría haberla partido. No tengo recuerdo de haber visto Punta de Lobos así ni que se repita luego, salían olas por todas partes, y era de esperarse que la marejada se pegara una rugida que fue la serie que nos agarró a 12 minutos de comenzado el heat. Inflé mi chaleco de emergencia y tenía poca fuerza para sacarme parte del traje y cambiar cartuchos para entrar de nuevo al agua. A pesar que tenía una tabla de repuesto lista, estaba con la adrenalina tan a tope que decidí dejar pasar el primer heat ya que me demoré como 20 minutos en parar de tiritar aunque me mantuve muy tranquilo durante toda la serie. El surf es así, totalmente cierto, unos días te da, otros te quita y saber ver esas dos caras de la misma moneda te hace un surfista. Si quieres el pan con mantequilla por los dos lados te ensucias las manos, para correr grande hay que saber que el costo es alto. Fuera de eso, imagínate el pre, el durante, el post, las comidas, la fiesta, los amigos y la profundidad de amistad que compartes en el agua, esa euforia que se siente en el aire… es una cosa bella, ves a las personas como seres espirituales viviendo una experiencia terrenal, muy emocionante todo, solo recordarlo me para los pelos. Cuando estás en el agua, que se te pasa por la cabeza? Nada, es un estado de concentración tan profundo que estás alerta leyendo cada ola en detalle, buscando el orden en el caos y eso no da cabida para pensar racionalmente como: ¿hice o no la declaración de IVA?, y es majestuoso borrar la mente.

 

 

 

Cómo te proyectas en este deporte en el futuro?

A futuro me proyecto ligado al surf como mentor, como coach, como iniciador, facilitador, rescatista, etc; seguiré con mi pasión por condiciones intensas, sí, pero me interesa más ahondar como proveedor de experiencias; la parte más gratificante del surf que es poder entregarlo, no sirve de nada si te lo quedas para alimentar el ego, todo su propósito se desvanece en el horizonte si esto no se transforma en Camps, Clínicas, Encuentros Familiares, Encuentros Femeninos, etc. 

 

 

 

Cómo te acompaña jugos Bless en tu rutina y qué es lo que te gusta de Bless?

Jugos Bless nos ha acompañado en esto por años ya, exquisito poder tomarte un jugo a media mañana, a media tarde (quizá entre una clase y otra), hecho con amor, en botella de vidrio, de pura fruta y además trabajar con amigos emprendedores igual que uno. Estoy muy orgulloso de este emprendimiento como lo han transformado en una realidad, ya que todo toma esfuerzo, constancia, disciplina y eso se ve en el producto, en la página, en el equipo, en sus redes. Les quiero agradecer nuevamente creer en mí y en Superfun y que sigamos adelante que la vida es buena. Mi mensaje es vivir intensamente, no bloquearnos por el miedo al fracaso, más vale caerse 100 veces y aprender de cada caída y que todo lo que no te mata te fortalece.